Autor: Equipo de Verbalia
Una oración aislada puede admitir varias traducciones correctas, pero solo una encaja con el botón, el público y el objetivo de la página donde aparecerá. El contexto permite elegir entre opciones que el diccionario por sí solo no resuelve.
Compartir el propósito y el soporte
Indicá si el texto informa, advierte, persuade o guía una acción. Compartí capturas, límites de caracteres, público, canal y textos cercanos. Sin esos datos, la persona traductora debe adivinar decisiones que pertenecen al proyecto.
ISO 17100 describe requisitos para procesos y recursos de servicios de traducción según especificaciones aplicables ISO, 2015. La referencia puede ayudar a estructurar expectativas de proceso; no certifica por sí misma cada texto o proveedor.
Controlar tono y terminología
Proporcioná ejemplos de voz, glosarios y nombres de producto. Acordá qué términos no deben cambiar y qué expresiones pueden adaptarse al mercado.
Cuando una palabra tenga varias opciones, pedí una justificación breve y registrá la decisión para materiales posteriores. Así se reduce la variación accidental entre piezas.
Revisar en el recorrido real
Colocá la traducción en la interfaz o diseño final y comprobá longitud, enlaces, instrucciones y coherencia entre pantallas. Una revisión fuera de contexto puede pasar por alto cortes de texto o acciones ambiguas.
Definí quién valida los hechos, quién resuelve preguntas del producto y quién aprueba la versión publicada. Esa separación agiliza consultas y evita que se atribuyan decisiones al traductor sin información suficiente.
Conclusión
El contexto es parte del encargo: permite tomar decisiones lingüísticas informadas y revisar el texto donde se usará. Compartirlo desde el inicio ahorra correcciones y hace más consistente la experiencia.


